En la tormenta un ancla segura.
Cita Bíblica: Hechos capítulo 27

Introducción:
El naufragio del apóstol Pablo y allí ve el cuidado de Dios y la promesa que no perecerán, pasará momentos difíciles no faltarán las dificultades, pueden haber naufragios, el obedecer a Dios no evitará que ellos vengan, pero en tales circunstancias nos asegura la vida y que no pereceremos.
¿Alguno de ustedes ha estado en un naufragio? En tal circunstancia la única esperanza viene de lo alto.
Aunque estemos haciendo la voluntad de Dios podemos soportar vientos contrarios (Hechos 27:4) temores, preocupaciones.
Al obedecer a Dios no evitará que vengan vientos contrarios, pero nos asegura su protección. Dios podrá llevarte por los lugares que no son de tu preferencia, por lugares que no te gusten pero es la voluntad de Dios y te guiará donde puedas recibir su bendición. Tenemos un Dios especialista en sacar el bien de las situaciones difíciles y malas y así existimos para darle gloria a él. Navegamos a duras penas porque es contrario. La vida es pesada y se vive a duras penas con dificultad de hogar, familia, salud, situación financiera (Hechos 27:7, 8). El enemigo quiere que perezcamos (hechos 27:11-12).

Ante tal situación Pablo manda a echar 4 anclas (hechos 27:29).

1er Ancla: La presencia de Dios. (Hechos 27:23 – 24) (Isaías 43:3-5) (Isaías 41:10).

2da Ancla: Las promesas de Dios (Hechos 27:22 – 25). Las promesas recordarlas, grabarlas (2 Pedro 1:4) (2 Pedro 3:13) (Lucas 6:38) (Proverbios 11:24-25) (Salmo 20:1-3) (Proverbios 3:9-10) (Deuteronomio 12:5-7) (Malaquías 3:10-12).

3er Ancla: El plan de Dios (Hechos 27:34) (Jeremías 29:11). El plan de Dios es de bendecir a los hijos que le son fieles y pueden reclamar sus promesas.

4ta Ancla: La salvación de Dios (Hechos 27:44) (1 Samuel 2:1) (2 Samuel 22:3) (2 Samuel 22:47).

Invitación: “La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo” (Hebreos 6:19). Confiemos en la única ancla segura en momentos de tormenta que pasamos mientras navegamos por esta vida, a saber Cristo, su presencia, sus promesas nos salvarán, confiemos sólo en él.

Pr. Roberto Carvajal R.